1 Timoteo 3:5

“(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);”


Haz lo que digo

No hagas lo que hago


Así vive la mayoría de la humanidad: aconsejando a otros sin tener su propia vida en orden.

Es cierto que fallamos y que cometemos errores y realmente aun así, podemos dar buenos consejos. Las experiencias de la vida nos permiten compartir lo que haríamos o no haríamos en tales situaciones o condiciones.

Lo triste es, que muchas veces, no aprendemos de nuestras propias experiencias y nos metemos repetidamente en las mismas situaciones y en los mismos peligros. Pero aun con esta contradicción en nuestra vida seguimos aconsejándole a otros diciéndole come deberían o no deberían de vivir / ser / actuar.

Cuando existe ese desacuerdo en cómo vivimos nuestras vidas y en como aconsejamos a otros… deja mucho por ser deseado. En realidad, nos volvemos ¡hipócritas!

El Señor Jesucristo habló de tales personas cuando dijo… “Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” Mateo 23:3

Lo mejor que nos conviene es tener una disciplina propia, gobernar bien nuestras propias vidas y ser diligente en nuestros asuntos. Lo que los demás van a aprender de nosotros es ver lo que hacemos y no tanto oír lo que decimos. Hay un dicho que va algo así: “no puedo oír lo que tú dices por lo tan fuerte que hablan tus acciones”.

Un ejemplo positivo que tenemos en las Escrituras es el del sacerdote Esdras. “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.” Esdras 7:10

Notamos el orden con que están presentadas estas cosas:

  • preparado su corazón: Esdras reconoció lo que era necesario primero para él y luego para los demás, tenía un buen plan
  • inquirir la ley de Jehová: estudiar, escudriñar para conocer y entender
  • cumplir la ley de Jehová: poner en práctica, implementar en su propia vida lo que había aprendido
  • enseñar los estatutos y decretos de Jehová: después de estudiar la teoría, y pasar por la escuela de práctica, estaba listo para enseñar a otros

Reflexión personal: ¿Esdras… o los fariseos?


Oración: Padre, mi deber no es cambiar a las demás personas, diciéndoles cómo vivir sus vidas. Mi deber es, que mi vida sea cambiada siendo yo sumiso a Tu voluntad. Solamente así seré un buen testimonio para las demás personas. Mis acciones hablan mucho más fuerte que mis palabras. Ayúdame a mantenerme enfocado en esto.


 

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