2 Timoteo 1:7

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”


Timidez

Valor


Esta palabra “cobardía” o “timidez” se ocupa poco en los escritos del Nuevo Testamento; precisamente aquí en 2 Timoteo, en Mateo 8 (y en Marcos 4 refiriéndose al mismo evento) y en Apocalipsis 21.

Curiosamente la cobardía es relacionada con la incredulidad y las consecuencias de la cobardía es el castigo eterno. ¿Qué podemos entender de esto?

Si Dios no nos dio un espíritu de cobardía, ¿que espíritu nos dio?

El Señor equivale a la cobardía con la falta de fe: “Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” Mateo 8:26 – 27

El Señor equivale a los cobardes con los incrédulos: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Apocalipsis 21:8

Entendemos entonces que la cobardía no tiene nada que ver con el creer y podríamos concluir de una cierta manera que los dos son opuestos. Leyendo en el libro de Hechos nos damos cuenta que aparece varias veces la palabra “denuedo”. Esta palabra es parecida a la valentía y describe aquellos que creyeron el mensaje del evangelio y se encargaron a predicarle a los demás. La palabra se usa en escenas describiendo a Pedro, Juan, Pablo, Bernabé y Apolos y notamos entre otras cosas lo siguiente:

  • “habían estado con Jesús” Hechos 4:31
  • “tu mano (la mano del Señor)” Hechos 4:29
  • “llenos del Espíritu Santo” Hechos 4:31
  • “la Palabra del Señor” Hechos 13:46
  • “confiados en el Señor” Hechos 14:3
  • “instruido en el camino de Señor” Hechos 18:26
  • “el reino de Dios” Hechos 19:6

Que reconocieron aquellos hombres y que podemos entender nosotros: “para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.” Colosenses 1:29. Dios nos dio de su Espíritu para que tuviéramos el poder de hacer su obra y no ser cobardes o tímidos en cuanto a la verdad del evangelio.


Reflexión personal: El poder no viene de mí sino del Señor, pero el poder solamente actúa en mi si me hago disponible y dispuesto para que me use el Señor.


Oración: Padre, tu Espíritu ha trabajado en la vida de muchos creyentes y ha trabajado por medio de muchos creyentes, quiero ser uno de aquellos. Haga tu obra en mí y por medio de mí para tu gloria y honra.


 

Esta entrada fue publicada en Devocional y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.