1 Tesalonicenses 3:4

“Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.”


No el si

Sino el cuanto


El Señor hablando a sus discípulos les dijo que “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.” Mateo 24:9. Después de describir en detalles las condiciones del mundo el Señor enfatiza la realidad de que si, habrá persecución. “Ya os lo he dicho antes.” Mateo 24:25

Seguir al Señor, testificar de su nombre, predicar el evangelio, todo trae rechazo. Si al Señor Jesucristo lo rechazaron, ¿que podemos esperar nosotros sus seguidores? “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” 2 Timoteo 3:12

Las persecuciones y las tribulaciones no son para nuestra destrucción sino para que seamos comprobados y fortalecidos. Además, los principios en cuanto a las tentaciones son comunes con lo de las persecuciones “que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” 1 Corintios 10:13

El Señor envía a los suyos en el mundo pero les promete estar con ellos y promete paz a pesar de las tribulaciones: “Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Pablo, quien sufrió en abundancia por causa del evangelio pudo decir: “perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;” 2 Corintios 4:9

Para Pablo, los sufrimientos no eran cosa que considerar sabiendo en quien había confiado para la salvación de su alma. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Romanos 8:35 Pablo sigue contemplando la promesa y la certeza para los verdaderos creyentes en Cristo Jesús: “Por lo cual estoy seguro de que… “nada”… nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 8:38 – 39

Recordamos también a los valientes de la fe en Hebreos 11 quienes sufrieron aflicción, persecución y tribulación por ser mensajeros del Dios vivo. Por declarar sus palabras fueron atormentados, apedreados, aserrados y sufrieron vituperios, azotes, prisiones.


Reflexión personal: Perseverar. ¿Vale la pena? Sabiendo lo que va costar servirle al Señor, ¿he considerado el precio en verdad? La mano puesta en el arado para no volver atrás.


Oración: Padre, en ti confío. Cueste lo que cuesta, viviré para ti y anunciaré tu mensaje de salvación. Tu eres digno de recibir la alabanza, la honra, la gloria y el poder. No solamente por medio mi boca, sino por medio de mi vida.


 

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