Efesios 2:10

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”


¡Salvo! Basta ya.

¿Por qué soy salvo?


Muchos creen que la salvación es: “Un escape del infierno” o “Un boleto hacia el cielo”. Aunque estas dos declaraciones no son equivocadas en sí, ellas solamente tocan una pequeña parte de lo que significa ser salvo.

Claro que la salvación no es por obras según Efesios 2:8 – 9. Pero esto no significa que las buenas obras son insignificantes. Siendo salvo, las buenas obras son, por decirlo así, evidencia de la salvación y una demostración de agradecimiento por la salvación recibida.

El pequeño libro de Tito provee una realidad en cuanto a buenas obras:

¿Por qué se dio el Señor Jesucristo por nosotros? Para salvarnos, obvio, sí. Pero hay más: “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” Tito 2:14. Salvado si, y celoso de buenas obras. Un deseo incomparable de producir fruto para el que lo compró, que lo redimió. Para eso nos salva Dios… para buenas obras. ¿Qué significa si nuestra vida como “salvo” no es caracterizada con buenas obras?

¡Es opcional servir al Señor, lo puedo servir a mi manera y cuando me conviene! Pablo usa unas palabras algo fuertes en Tito 3:8 para deshacer este pensamiento: “Palabra fiel es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.” Palabra fiel, insista, con firmeza, procuren, útiles… son palabras que no dejan a la imaginación algo de incertidumbre. ¿Eres salvo? Eres responsable por ocuparse en buenas obras, a la manera del Señor y cuando le conviene al Señor.

“Es que yo no soy así. Es que no me conoce.” Claro que así no ERES. Por eso Pablo dice que hay que aprender ocuparse en buenas obras. Antes de ser salvo, uno es bien aprendido en las obras de la incredulidad, de las tinieblas y del egoísmo. Pero al ser salvo, siendo una nueva criatura, hay que aprender lo bueno “Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.” Tito 3:14. Si resista hacer buenas obras, le está resistiéndole a El quien te salvo para buenas obras, El quien te salvo para producir fruto, ignorando su llamada.


Reflexión personal: Se compra un instrumento o una herramienta con un propósito o un trabajo específico en mente. El instrumento o la herramienta no resiste, no se queja, no dice “No quiero” o “No puedo” sino hace el trabajo porque fue comprado. Sin preguntas.


Oración: ¿Soy yo un “instrumento escogido”? ¿Me estoy dejando ser usado como un instrumento escogido? Señor, heme aquí, úsame como quiere.


 

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