Filipenses 4:6

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”


El afán no es de fe.

La fe verdadera es paz.


¿Qué es el afán? Unas otras palabras para entenderlo mejor: ansiedad, preocupación, inquietud. Preguntas como: ¿Qué voy a comer?, ¿Cómo voy a resolver?, ¿Dónde voy a vivir?, ¿Qué va a pasar? indican una “actitud” de afán, una distracción del propósito verdadero de la salvación. Una falta de fe en Él quien le ha salvado.

Esta declaración que hace Pablo en el versículo no es algo nuevo. El Señor Jesucristo lo había dicho antes en Mateo 6:25 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Una indicación que hay algo más importante que las necesidades terrenales.

El Señor declara también quienes son los que se afanan: Mateo 6:32 “Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” Los que no conocen la realidad espiritual, los que no tienen a un Padre cuidadoso se afanan por que no tienen a quien provee para ellos.

También el Señor declara el deber del que ha creído: Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” El énfasis esta puesto en algo superior de lo terrenal. Y el Señor concluye con la misma declaración: Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Si alguien  ha creído en verdad en Cristo como su salvador, y vive con Cristo como su Señor no se va a afanar porque ha depositado su ser, su vida, su eternidad en la mano de Él que todo lo puede. El verdadero creyente no anda con afán sino con paz. La paz es el producto de la fe. Con razón el Señor dijo a unos que Él sanó: “Tu fe te ha salvado, ve en paz.” ¿Si eres salvo, porque no anda en paz, con tranquilidad?

Haciendo la voluntad del Señor en verdad, no tenemos por qué estar afanados. Si el creyente busca servir al Señor como la prioridad de su vida, no va a tener el por qué afanarse. Más bien, todo le será añadido. En otras palabras, el Señor se va a encargar de poner en orden los detalles de su vida. ¿Por qué afanarse entonces si el Señor está a cargo de su vida desde los detalles más íntimos hasta lo detalles más abiertos?


Reflexión personal: Un bebe no tiene afán y un niño no tiene afán porque sus padres proveen (o por lo menos deberían proveer) para todas sus necesidades sin que el bebe o el niño se preocupa por eso. Así el verdadero creyente como hijo de Dios no debería preocuparse por nada entendiendo que su Padre celestial está a cargo de todo.


Oración: Ayúdame a confiar al cien por ciento en tu capacidad de cuidarme y proveer por todas mis necesidades. Confío en ti para mi salvación eternal que locura sería no confiar en ti para mi vida temporal aquí en la tierra.


 

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