Filipenses 1:29

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,”


Un privilegio… creer en él…

Un privilegio… sufrir por él…


¿Jamás ha tenido el pensamiento que tú te mereces la salvación o que Dios te tiene que salvar?

Con todo lo que somos de verdad y con todo lo que nuestros pecados han hecho, es literalmente un milagro que Dios consideró proveer la salvación al ser humano. Si somos honestos confirmamos lo que la biblia dice: somos destituidos, descarriados, llenos de llagas podridas, rebeldes. Y a pesar de todo esto, Dios dio a su Hijo el Señor Jesucristo para salvarnos.

Dios ofrece el regalo de perdón de pecados de su propia voluntad, de su propia bondad, por su gracia y por su misericordia, NO PORQUE LO MERECEMOS. Él no tenía que ofrecer la salvación, ni tiene que salvar. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8–9


Si eres salvo, ¿está esperando una vida de lujo y de bendiciones terrenales?

Entre otras ocasiones leemos en Hechos 5:41 “Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.” Los apóstoles lo consideraron como un privilegio sufrir por Él.

Realmente, ¿qué es lo que puede esperar uno que confía en Jesucristo como su Salvador y que lo sigue como su Señor? Jesucristo dejo bien claro a sus seguidores que sufrirán persecuciones y por eso les avisó de bien considerar el costo. El creer en Cristo no es una promesa de una vida de lujo o de bendiciones terrenales. Más bien es una promesa de sufrimiento y de rechazo por su nombre.

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre;” Mateo 10:22

“Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán;” Juan 15:29

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;” 2 Timoteo 3:12


Reflexión personal: Lo considero un privilegio que el evangelio llegó a mi pueblo, a mi familia y a mi persona. Los hermanos que tomaron como un privilegio el sufrir por el nombre de Cristo para llevarme a mí el evangelio son un ejemplo para mí.


Oración: Señor, de igual manera me pongo en tus manos para que me envías donde tu quieras para que yo les predique el evangelio a otros. Si tengo que sufrir por causa de tu nombre, así sea. Sería un privilegio.

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