Efesios 5:14

“Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.”


Zombi espiritual

Creyente dormido


Qué vergüenza quedarse dormido uno cuando debería de estar despierto. Tal vez no dormido literalmente, pero ciertamente la mente está apagada o como en una nube.

Espiritualmente nos pasa también a mucho de la misma manera. Deberíamos estar atentos, pero andamos distraídos o apagados, débil o dormidos.

Con los discípulos les pasó algo parecido. El Señor pasando por la agonía de lo que le iba a acontecer y después de orar en el huerto “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:40 – 41.

Aunque el cansancio que les alcanzó a los discípulos fue un cansancio físico, nos queda como principio espiritual considerando lo que le estaba pasando al Señor Jesucristo en aquella ocasión.

Lo importante entender es que andamos en una batalla conforme a Efesios 6:10 – 18 donde Pablo también anima al creyente ser activo y atento. Hay muchas razones porque podríamos bajar las defensas; el cansancio, el desánimo, el ser decepcionado, el olvidarse y el descuidarse. Todos producen un estado de “ser dormido”.

Aparte del ánimo que Pablo nos da en Efesios 6, encontramos también lo siguiente:

«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» Gálatas 6:9

«Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.» 2 Corintios 4:16

Nos desmayamos, nos desgastamos y como los discípulos reconocemos que, aunque el espíritu está dispuesto, la carne es débil. Solamente una vida, pronto pasará, solamente lo hecho por Cristo valdrá, mirada puesta en el Señor.


Reflexión personal: Hay días que son difíciles poner un pie delante del otro, y esto talvez después que fue difícil levantarse de la cama. ¿Cómo sigue uno? Recordando el Señor Jesucristo y lo que hizo por mí. Hebreos 12:3 “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.”


Oración: Señor, ayúdame a esperar en ti de verdad y así experimentar los que el profeta expresó en Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”


 

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